Las ventajas del Cloud Hosting frente a los hosting comunes

Al tratarse de un trato a largo plazo, contratar un hosting para las empresas  y particulares que quieren ganar dinero con sus páginas web siempre tiene riesgos de perder el dinero invertido en el proveedor de almacenamiento web, que no suelen tener precios bajos. El hecho de que el mundo de las empresas web esté en constante evolución, cada vez  más gente busca medios de alojamiento no convencionales para sus sitios web, tratando de ahorrar dinero. Y aquí es donde Cloud Hosting entra en escena como tecnología de la nueva era que es, que ha cosechado ya un gran interés en las masas.  Vamos a comparar los sistemas tradicionales con el Cloud Hosting para que se puedan ver mejor los pros y los contras.

Elegir un alojamiento compartido es la primera opción para aquellos emprendedores web que están empezando. El Cloud Hosting no puede competir en precio contra un alojamiento compartido, pero sobresale en condiciones técnicas. Básicamente, el alojamiento compartido es tan barato porque se comparten los recursos del servidor entre varias personas. Algo que suele provocar sobrecarga, periodos de inactividad y velocidad lenta e incomoda para los usuarios que visiten tu sitio. Con el sistema Cloud Hosting, los servidores están conectados entre ellos, y tu sitio, o sitios web, no dependen solo de un único servidor para que la web funcione. Por lo que nos podemos olvidar de los periodos de inactividad del servidor a los que tan acostumbrados están los clientes de sistemas de alojamiento compartido.

El siguiente paso lógico, cuando el tráfico aumenta, es contratar un VPS. Que al igual que el Cloud Hosting, funciona mediante una tecnología de virtualización. Pero aun así, los servidores VPS son menos eficientes ya que únicamente te asignan un número de recursos que no pueden ser modificados por otros. Esto no sucede con un Cloud Hosting, por eso esta un paso por encima.

Y por último, si lo comparamos con un servidor dedicado, también encontramos notables ventajas. Un servidor dedicado conlleva una configuración inicial y un contrato de, como mínimo, un año. Por no hablar de cambiar de servidor con un alojamiento dedicado, que puede convertirse en una tarea enorme.

Por el contrario, tenemos el Cloud Hosting, que por un menor costo puedes hacer lo mismo pero con mucha más facilidad.







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